Fundador · Vida Eterna
Nunca tuve un perro. Suena raro decirlo así, porque hoy siento que siempre lo tuve. Cuando arrendé esta casa, la condición estaba enterrada en la letra chica: cuidar a Danko, un pitbull americano rescatado por la dueña anterior. La gente decía que eran agresivos, que era su naturaleza. No pudieron estar más equivocados. Danko solo necesitaba lo que cualquiera: amor, comidas que le hicieran feliz, paseos largos donde pudiera respirar. Crecimos juntos cuatro años.
Cuando se fue —porque así lo siento, que se fue, no que murió— me rompió de una forma que no sabía que existía. Pero en esa grieta, en ese dolor que todavía vive conmigo, tuve una idea simple: la energía no desaparece. Se transforma. ¿Por qué no podría transformarse en vida? Tomé un poco de sus cenizas, las llevé al laboratorio de un amigo, y empezamos a trabajar. Con mucho respeto. Con las manos temblando.
Los primeros terrarios fueron para los amigos que lo amaron como yo. Y algo pasó que no esperaba: la gente lloró, pero de otra forma. Como quien entiende que la despedida no es un fin, sino una transformación.
Han pasado tres años desde que Danko falleció. Pero aquí, en el terrario que crece en mi casa, lo veo desarrollarse todos los días. Sus cenizas alimentan plantas que están vivas. Vivas. Y eso significa que él también. Hoy, literalmente, crecemos juntos.
Honramos cada despedida como un cambio de forma, no un final.
La energía no se pierde. En cada terrario, transformamos dolor en vida.
Conocimiento real, análisis, procesos cuidadosos. Todo con una mano sobre el pecho.
No presionamos. Caminamos a tu ritmo, porque cada despedida es única.
Titulado de Tec. Agrícola e Ing. Agronómica. Creador de Terrarios Karungen hace 8 años y Vida Eterna hace 2. Ama crear simbiosis entre hongos, insectos y plantas para la autonomía de la vida en recipientes de distinto tamaño, tiene conocimientos profundos micología y plantas perennes. Tiene 2 gatos (Cuchara y Techo) y un perro que se llama Buki por Marco Antonio Solís.
Medico veterinaria, con posgrado etología clinica e instructora de Agility. Ama y trabaja con animales desde los 9 años desarrollando habilidades desde la experiencia y conocimientos profesionales que adquirió al ser mayor.
Artista Visual y profesora de dibujo, pintura y montaje de exposiciones. Experta conocedora de plantas, ha realizado intervenciones artísticas en Espacio Creativo Veta y desde hace tres años crea terrarios eternos, logrando autonomía en estos ecosistemas.
Su formación como Licenciada en Enfermería le ha entregado las herramientas y la empatía necesarias para el acompañamiento en duelos, permitiéndole abordar con especial respeto la creación de sus «ánforas eternas» (terrarios con cenizas). Bernardita cree que la muerte es solo un proceso más de la vida; una transformación que ella acompaña desde el cuidado y el arte botánico. Tiene 2 perros y un hijo maravilloso.
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